lunes, 31 de octubre de 2011

Colores Otoñales (Dehesa de Camarate) (Sierra Nevada - Granada)

Entrada llamativa de una finca junto a la que pasamos.

El inicio del camino ya nos anticipa algo de lo que nos encontraremos.

Los frutos de los rosales silvestres no comestibles, cuyo nombre popular es muy expresivo: "tapaculos".

Certeza de que estamos donde queríamos.

Construcción que nos encontramos nada mas traspasar la puerta de la dehesa.

Inquilino número 1684 atento a nuestros movimientos.

El camino a seguir no puede estar más claro.

Al poco de comenzar la subida las paradas son inevitables para apreciar el entorno.

La vegetación muestra un amplio abanico de tonalidades.

Coincidimos muchos visitantes en Camarate.

Las nubes bajas casi llegaron a estropear el día.

El goloso fruto de las encinas atraía a las cabras y vacas.

Cualquier sitio es aprovechado por las encinas para asentarse.



Miremos a donde miremos la gama de colores es amplia.

Cortijo de Camarate dedicado a la ganadería.

El sol aprovechando un descuido de las nubes para dejarse ver.

Y luego dicen que no hay árboles rojos???

El tentadero ubicado en la parte más alta de la Dehesa.

Junto al tentadero hay unos cuantos guindos bastantes grandes.

Hasta el suelo presumía de colorido.

En algún momento la niebla se empeñaba en echarnos.

Pequeño puente para atravesar el río por la pista.

Desde una de las curvas de la pista: mirando barranco arriba.

Los frutillos del maholeto permanecen bastante después de caerse las hojas.

A escasos kilómetros el paisaje es diametralmente distinto.





COLORES OTOÑALES

Fecha: 29-10-2011           
Rangos de temperatura: de 8’5ºC a 14ºC

El cambio de clima tan brusco que hemos sufrido este otoño pasando de casi  los treinta grados a los doce o catorce en apenas un par de semanas, se ha notado también en los árboles que han comenzado a tirar las hojas sin apenas haberle dado tiempo a que cambiaran de color. Así nos encontramos en Granada con las enormes hojas del Castaño de Indias caídas en el suelo con un verde intenso y apenas festoneadas por unos finos ribetes pardos.

Esto aceleró la decisión de visitar la Dehesa de Camarate este último fin de semana de octubre, porque estaba casi seguro que si lo demoraba un poco más iba a perder toda la gama de colores que se producen en este espacio tan privilegiado de Sierra Nevada. Parece ser que otros muchos amantes de la naturaleza y de la belleza del paraje han pensado igual que yo por lo que hoy el recorrido estaba profusamente visitado.

Animados también a formalizar la visita lo antes posible por las previsiones del tiempo que pronosticaban para el día siguiente, domingo, un posible empeoramiento del tiempo. El día de todas formas no ha sido el ideal para apreciar los distintos colores y su amplia gama de tonos, ya que las nubes no han dejado que el sol sacara las mejores facetas de las hojas. Aunque cuando salimos de Granada el cielo mostraba nítidamente las estrellas, ya al atravesar el Puerto de la Mora comenzaron las nubes a hacer acto de presencia, por Diezma ya cubrían una amplia franja del horizonte y en Purullena se veían claramente asentadas en las faldas de la sierra, precisamente en la zona a visitar.  

Así ha transcurrido todo el día. Nublado con algunos ratos en que las nubes ascendían por las laderas subiendo algo de cota, dejando ver algo más de horizonte y otros bajando hasta cubrir los bosques e incluso sugerir que no merecía la pena ascender hasta el tentadero por estar cubierto con una densa niebla. Al final, después de un receso para tomarnos un bocadillo se ha abierto algún claro e incluso el sol aprovechando la oportunidad ha hecho acto de presencia, tras ascender algo las nubes animándonos a terminar el recorrido, para volver a bajar casi enseguida y ya con la firma intención de no dar más treguas.

Como alabé tanto en casa el año pasado, después de mi primera visita el paraje, tanto el lugar por la grata impresión que me había causado, como la amplia gama de colores que el bosque despliega en estas épocas, desperté intereses en mis allegados por visitarlo, por lo que hemos tenido apuntada la visita en el calendario durante todo un año, así que cuando ha llegado este otoño, desde hace muchos días estaba programada y prevista la visita para este sábado, al objeto de que mi mujer pudiera acompañarme.Así el día no podía ser más completo, el paraje, la temperatura y la compañía hacían una tríada envidiable. Sólo ha faltado a la cita la presencia del sol para destacar todo el colorido del bosque.

La Dehesa de Camarate, como ya comenté en una entrada del blog en octubre de 2010, es una isla en el conjunto del Parque Nacional de Sierra Nevada por su ubicación, ya que ocupa un barranco con humedad permanente situado en la cara norte de las estribaciones de Sierra Nevada por encima del pueblo de Lugros, no en vano es el nacimiento y curso del río Alhama; otro de los factores a tener en cuenta es que precisamente el hecho de haber sido una dehesa privada dedicada a la cría de toros durante muchos años, ha hecho que se conserve el bosque autóctono, salpicado de amplios prados, mayoritariamente de encinas y robles, aunque no faltan los arces, guindos, quejigos, serbales, etc…, siendo estos últimos los que dan mayor colorido aportando a los bosques sus tonos rojizos.

En un recorrido de apenas 10 kilómetros en línea recta se da uno de los contrastes más fuertes quizás de toda España, tanto en clima como en vegetación. Pasamos del clima  semi-desértico de los alrededores de Guadix (hemos podido ver los badlands o tierras baldías, en Purullena, el propio Guadix y todos sus alrededores), al bosque húmedo que disfrutamos en Camarate (con necesidades hídricas cercanas a los 2.000 litros  anuales) y de alta montaña por encima de estos barrancos ya en los Lavaderos de la Reina o el Picón de Jérez, con altitudes que soprepasan los tres mil metros.

Comenzamos el recorrido disfrutando de las múltiples alamedas que bordean el río Alhama en el carril que nos acerca a la entrada de la Dehesa. Nace el carril (*), un poco antes de llegar al pueblo de Lugros (1.244 m), para tras dejar a la derecha una ostentosa puerta de una finca adornada con dos ciervos en actitud de enfrentamiento, acercarse al río Alhama y acompañarlo hasta la misma entrada de la Dehesa. Todo este recorrido orillado por el río a un lado del que nos separan las abundantes zarzas, maholetos y rosales silvestres que hacen  réplica a las encinas que ascienden por la pendiente al otro lado del carril, el terreno húmedo de las lluvias de estos días presente en la vegetación a nuestro paso que casi chorrea agua todavía, ya es un anticipo de lo que va a venir.

Tras la puerta de acceso, el carril se transforma en una pista con los pasos de las ruedas de los vehículos empedradas, lo que consige que el paso de los pocos vehículos autorizados no degraden la pista haciendo rodadas que más tarde el agua de las lluvias se encargaría de aumentar, comienza a ascender enseguida para salvar los escasos seiscientos metros de altura hasta llegar al Tentadero que corona la finca. Algo más abajo hemos dejado un desvío que enlaza con el Cortijo Camarate dedicado, como no, a la ganadería, ubicado a medio camino entre dos barrancos que compiten en colorido.

Por encima del Tentadero se prolonga la pista ladera arriba para a la vez que asciende ir perdiendo prestancia como carril. Las rodadas empedradas ya las dejamos atrás y el agua ha ido deteriorándola bastante, mucho más patente en las zonas de más cuesta, aunque no llega a convertirde en sendero en ningún momento hasta llegar a una estación metereológica, despues de atravesar unos prados ya sin la voluptuosidad de los bosques mas bajos, muy concurridos por las vacas. Junto a la caseta meteológica arranca una vereda, bien marcada que se dirige loma arriba y nos llevaría de seguirla a los Lavaderos de la Reina y refugio de Peña Partida. En el otro sentido, dirección noreste sigue la estrecha pista muy deteriorada, que sin apenas subida va siguiendo el trazado de la loma y nos acercaría al Refugio Postrero Alto. Desde este punto (la caseta) optemos por cualquiera de los dos variantes recorremos sendero Sulayr (tramo 17).

Dado que es la segunda vez que menciono este paraje y que hay información sobrada en los diversos medios, me voy a limitar a colgar las fotos para recuerdo de los que lo hayan visitado y animar a los demás a escaparse para una visita en cuanto puedan.


(*). Para facilitar el acceso a los que lo desconozcan. Desde Granada tomar la autovía dirección Almería-Murcia. Desviarse un poco antes de llegar a Guadix hacia Purullena y justo en medio del pueblo tomar un desvío a derechas que anuncia Beas de Guadix. Tras unos cientos de metros, justo después del puente del río, arranca el desvío, a la izquierda, que nos acerca a Beas, Polícar y Lugros, por ese orden. Unos cientos de metros antes de llegar a Lugros y ya con éste a la vista, a derechas junto a una caseta transformadora de luz, arranca un carril que bordeando unos rediles de ganado, claramente visible por los abundantes excrementos que lo invaden, nos acerca hasta la puerta de la Dehesa  (el carríl está a tramos en bastante mal estado). Para los esforzados seguir un poco más adelante y en una curva cerrada, siempre antes de llegar al pueblo, junto a un antiguo molino-cortijo aparcar, porque desde ahí arranca un sendero, señalizado, que llaneando junto a una acequia nos llevará hasta el río Alhama y el carril de acceso a  Camarate.