miércoles, 21 de octubre de 2015

Reencuentro con Huelva




Como hemos venido a la Capital, he querido que Platero vea El Vergel... Llegamos despacito, verja abajo, en la grata sombra de las acacias y de los plátanos, que están cargados todavía. El paso de Platero resuena en las grandes losas que abrillanta el riego, azules de cielo a techos y a techos blancas de flor caída que, con el agua, exhala un vago aroma dulce y fino. ¡Qué frescura y qué olor salen del jardín, que empapa también el agua, por la sucesión de claros de yedra goteante de la verja! Dentro, juegan los niños. Y entre su oleada blanca, pasa, chillón y tintineador, el cochecillo del paseo, con sus banderitas moradas y su toldillo verde; el barco del avellanero, todo engalanado de granate y oro, con las jarcias ensartadas de cacahuetes y su chimenea humeante; la niña de los globos, con su gigantesco racimo volador, azul, verde y rojo; el barquillero, rendido bajo su lata roja... En el cielo, por la masa de verdor tocado ya del mal del otoño, donde el ciprés y la palmera perduran, mejor vistos, la luna amarillenta se va encendiendo, entre nubecillas rosas...
Platero y yo, elegía andaluza, Juan Ramón Jiménez. 1914

...hay una ermita (...) que llaman Nuestra Señora de la Cinta, donde está una imgen y de muchos milagros, y cerca de ella un antiguo acueducto, que por debajo de tierra da muy buena agua y bastante a la villa. Rodrigo Caro.

El claustro o patio de acceso a la ermita con mucha vegetación crea un ambiente relajado y fresco.

Muy relacionada con el mundo marinero, pescadores y descubrimientos colombinos ha sufrido reformas en los siglos XVIII y XX, presentando actualmente este aspecto.

En la fachada sur del edificio y descolgándose por la ladera se abren unos jardines salpicados con fuentes y recortados setos dibujando figuras geométricas.

Fachada de la Catedral de Huelva, antigua iglesia parroquial de la Merced (primeros años del siglo XVII). Sufrió una seria restauración en el año 1977 para subsanar daños de terremotos anteriores. No sería hasta 1915 cuando se edificaron las espadañas en la fachada principal.

La conversión de parroquia en Catedral se deja ver en su interior. Un pequeño coro junto al altar, paredes blancas y muy luminosas

Tras su conversión en catedral el presbiterio se reforma para acoger el coro de canónigos.

Cúpula del crucero con galería protegida con baranda de hierro forjado.

Nuestra visita  a la Catedral coincide con el inicio de la misa crismal  -misa matinal del jueves santo-, concelebrada por el obispo y  la mayoría del clero provincial. Se consagran los tres óleos que se usarán en la provincia durante el año: crisma (ordenaciones, confirmaciones y bautizos), aromado con algún perfume para distinguirlo de los otros; óleo de los catecúmenos (usado para los aspirantes al bautismo) y, óleo de los enfermos (unción de los enfermos o extremauncion). En España, como no podía ser de otra forma, se usa el aceite de oliva.

Aunque presume de mas de 3000 horas de sol anuales, el viento la azota de forma habitual y fuerte, muestra de ello son las formas de los pinos que carecen de suficiente protección a lo que ayuda el sustrato de arena donde hunden sus raices.

Punta Umbría se asocia con excelentes e inmensas playas de fina arena que se sumergen suavemente en el mar. Desde el pueblo puedo caminar durante más de una decena de kilómetros sin interrupción por la costa atlántica hasta El Rompido.

Las pasarelas de madera cumplen dos funciones: facilitar el acceso a las playas de la zona y salvaguardar la zona de dunas y vegetación que separa la playa de la carretera de alto valor ecológico: Parque Natural de los Enebrales.

Punta Umbría es una población moderna, con apenas algo más de un siglo de existencia y relacionada con la pesca y el turismo, por lo que muchos de sus edificaciones son de líneas modernas como éste su ayuntamiento.

De la arena surgen dragones que cobijan burros. Los artistas muestran su trabajo a la orilla del Paseo de la Ría, esperando despertad la generosidad de los curiosos o de los fotógrafos, en mi caso.

La actividad económica de la población se reparte entre la atención al turista y las actividades marineras, por ello gran parte de la ría está dedicada a las embarcaciones. 

Aburrida de las actividades docentes, esta adolescente intentó escapar del recinto pasando entre los barrotes. No lo consiguió porque su cabeza no era tan flexible como el resto de su cuerpo y tuvo que conformarse con sentarse en el pretil con las piernas colgando entre dos barrotes, mostrando un gesto claro de desgrado en su rostro.  

La actividad pesquera, en sus diversas modalidades hacen que esta población consiga comercializar al año alrededor de un millón de kilos de productos marinos. La escena de los marineros reparando redes a orillas del paseo es habitual. 

El otro valor de la zona es la arena. Zona de dunas que ocupan buena parte del litoral aportan una fina arena muy apreciada en las playas. Por otro lado la buena climatología ayuda a que esta "punta" sea muy atractiva para el turismo.

El espigón cerrando la playa de La Canaleta y extremo sur de la lengua de tierra firme es un reto, en la lejanía, para acercarse andando hasta él. Se adentra en el mar casi un centenar de metros haciéndolo un inmejorable mirador de atardeceres.

Las infraestructuras viales modernas obligaron a la construcción de pasarelas para los peatones y ciclistas como este que está a la entrada del pueblo.

Como en tantos puntos de la costa andaluza se construyeron torres vigías para avistar posibles ataques piratas. La mandó levantar Felipe III en el último cuarto del siglo XVI. Además de pasearse por la larga calle Ancha -peatonal y comercial- es interesante acercarse hasta la Casa Museo de los Ingleses: reproducción de una de las antiguas viviendas con mobiliarios en sus salas y material audiovisual.

Esta otra agua apresada artificialmente dentro de la piscina hotelera adquiría bellas tonalidades con las luces nocturnas.

Una escapada a la más cercana y principal ciudad del sur de Portugal: Faro. En uno de los accesos al puerto me encuentro una ensimismada ¿ ...? admirando el inmenso azul marino.

Un pequeño paseo por la ciudad recorriendo algunos de sus rincones.

Una visita a su catedral es obligada. Interesante museo y posibilidad de acceder a la torre de la misma convertido en excelente mirador.

El casco antiguo, encerrado entre antiguas murallas, muy dañadas en el terremoto del año 1755 y siempre abierto al mar.

A la ida usamos la autovía y el viaducto. En el regreso hicimos aflorar antiguos recuerdos cogiendo  la barcaza que hace el trayecto uniendo ambas orillas, de la desembocadura del río Guadiana hasta Ayamonte. Transporte obligado antiguamente para viajeros y vehículos y que hoy rememoramos como hace un montón de años ¿quizás 30?.

El viaducto  que facilita el tránsito al fondo cerrando la imagen para salvar la desembocadura del río Guadiana, frontera natural entre paises.

En el mar, como en la montaña, los saludos entre viajeros -aun desconocidos- es habitual y cordial.

A punto de atracar en Ayamonte, nos rebasa veloz esta pequeña embarcación que se dirige a mar abierta.

... a flumine Ana litore oceani oppidum Onoba, Aestuaria cognominatum, inter confluentes Luxiam et Vrium.
Plinio el Viejo.

Huelva, 28 de marzo de 2015