miércoles, 25 de junio de 2014

Cortijuela - río Dílar (Sierra Nevada - Granada)

Cortijo Hervidero y sus verdes contornos.

El Trevenque presentaría diferentes facetas a lo largo del día.


Las nubes ocupando hasta la cota 1.500.

Gran contraste en escasos metros.

Junto al Cortijo Chaquetas los caballos esperando pasajeros a quienes pasear.

Zonas escarpadas que dificultan mucho el paso.

Puesto de control de caudal del río Dílar.

Ambas márgenes las ocupaban las encinas. Más abajo la verde yerba.

Caminar junto al río a veces era tarea imposible.

Una excelente mañana por temperatura y color, la acortó significativamente mis molestias.

Apenas consiguen descollar los Alayos de Dílar por encima de las nubes.

Se alternaban  los espacios acotados con los abiertos para el cultivo. 

Ruinas de lo tuvo que ser una gran cortijada.

Aun quedan pequeñas alacenas en los muros perimetrales de los cortijos.

Campos de cultivos antaño, recuperados por la vegetación tras su abandono.

Vestigios de asentamientos humanos: hoyo de papas.

Me paseo junto al cauce del río Dílar.

Río Dílar.

Trevenque con su cara este velada por las nubes.

Puntal de los Mecheros.
Atardecer ya desde casa.



Fecha:14-5-2014                                                                                            Cortijuela                                            7’45h.
M.I.D.E.:2,2,2,2.                                                                                              Río Dílar                                              9’00h.
Duración: 3h30’  Lineal                                                                                Prado de las Yeguas                          9’30h.
Desnivel en subida: 500 metros                                                                   Cortijuela                                          11’15h.
Rangos de temperatura: de 10ºC a los 14ºC                                            



Tanto la Laguna de la Mula como las Chorreras del Molinillo son dos enclaves que me gusta visitar cuando están, la primera con agua y la segunda pletórica. La laguna, por su baja cota y su escasa profundidad, se convierte en un pastizal en cuanto las temperaturas ascienden y consiguen derretir los neveros de su entorno. Las Chorreras son la unión de los múltiples arroyos que se forman a los pies del Cartujo (cara oeste), para terminar desplomándose en una cascada de unos diez metros de altura antes de aportar sus aguas al río Dílar.

El acercamiento a ambos enclaves lo quiero hacer siguiendo el discurrir en su primera parte de la etapa 2 del Sulayr (Cortijuela – Rinconada de Nigüelas), al menos hasta llegar a la Cruz del Contadero, para abandonar ese trazado y remontar por la cresta la Loma de Peñamadura hasta acercarme hasta la Laguna. Si el tiempo y las ganas lo permiten visitaré también el Lagunillo Misterioso y/o la Laguna del Carnero.

Con estas intenciones me levanté ésta mañana para comenzar a la vez que desayunaba (alrededor de las seis y media), con la multitudinaria y optimista algarabía de los mirlos. Aves madrugadoras que esperan el amanecer animándola con un canto muy elaborado y diverso, al que pasados los minutos, y mientras el cielo va clareando, se van uniendo otras aves menos “extrovertidas”.

La jornada, si es que a jornada a llegado, se ha desarrollado de forma muy distinta. Con el coche me he acercado hasta la Cortijuela, para una vez aparcado a un lado de la carretera, seguir a pie, pista adelante, buscando, primero el Collado Martín y después el Cortijo Chaquetas. Antes de alcanzar el segundo ya notaba que las cosas no se iban a desarrollar como yo quería. El pie derecho empezó a molestar, cada vez con más insistencia e intensidad.

Molestia achacada, en un principio, a una mala colocación del grueso calcetín o alguna costura, me he descalzado para confirmar que no era ese el motivo. No obstante he seguido hasta bajar al río Dílar y al comprobar que las molestias no sólo no desaparecían sino que iban en aumento, he decidido “abortar” la excursión y dedicarme a pasear –literalmente- por las riberas del Dílar hasta donde la maleza y las molestias me permitieran.

Las molestias, una vez rebajado el ritmo a nivel de paseo se han minimizado, pasando a soportables, aunque sin desaparecer en ningún momento. La maleza ha sido más pertinaz y el mes de mayo, primaveral por excelencia, haciendo derroche de exuberancia no ha tardado en obligarme a abandonar la ribera haciéndome ascender ladera arriba.

Mi arribo al Prado de las Yeguas, donde me he entretenido en recorrer lo que queda de un amplio complejo y antiguo asentamiento, con múltiples construcciones, hoyos de papas y alguna era ha marcado el final de mi avance para hoy. Tras el recorrido inspeccionando el emplazamiento, he iniciado el regreso siguiendo el mismo itinerario que a la ida.

No ha tenido más historia mi salida serrana de hoy. Otro día, espero, más y mejor.

A pesar de todo os dejo algunas fotos ya que tanto el río como su entorno están de una primavera exaltada, por color, por humedad y hoy también por temperatura.




Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.