miércoles, 5 de marzo de 2014

Venta Vicario - Pino de la Señora (Sierra de Baza - Granada)

A primera hora los colores no se perciben con nitidez.

Aun quedan retazos de otoño pegados a los troncos.

La primera hora de caminar se hace por una pista muy cómoda.

Entre los rojos de los majuelos y los amarillos del esparto.

Salirme de las veredas me ha costado "sudor y lágrimas".

Arroyo Baul.

Algunos majuelos aun no se han percatado que estamos en enero.

La tradición ganadera de esta sierra nos deja rincones alusivos por cualquier lugar.

Fuente junto al cauce del arroyo: cañillo de la Fábrica.

Ruinosos cortijos dan fe de la alta ocupación que tuvo toda esta sierra.

La zona alta de la rambla Baul ya cubierta por nieve, dificulta más, si cabe, su tránsito. 

En la bajada me desvío del cauce y me encuentro bellos ejemplares de setas.

Los pinos, mayoritarios en este sierra se alternan con encinas y algunas peñas.

Esta zona dénsamente poblada de coníferas.

La ubicación estratégica de los cortijos aprovechando los resguardos de las peñas.

Cortijo de Piedras Rodadas colgado a media loma. 

Una de las pequeñas ventanas que permitían penetrar algo de luz a los interiores.

Algo mas bajo que el anterior el cortijo Pardo en igual estado de abandono.

Este otro: Caridad? Se aprovechan los abrigos que le brindan los cortados que lo resguardan.

Cuando la rambla se abre aparece abancalado el terreno. 

El "Cañillo de la Fábrica" nos indica que estamos junto al inicio del sendero que asciende la rambla de Fonfría.

Pino de la Señora. Hermoso ejemplar que durante su larga vida ha servido a muchos.

Abundantes ejemplares de pino parasitados por el Muerdago blanco: Viscum album.

Primeros pasos por el barranco de la Fonfría. Hoy no bajaba agua.

Durante la primera hora el sendero es amplio y muy ameno.



Fecha:15-1-2014                                                    Venta Vicario                                 8'15h.
M.I.D.E.:2,2,3,3.                                                       Rambal del Baul (1800)             10’45h
Duración: 7’30h. (Lineal)                                       Cjo. Piedras Rodadas               12-12'30h 
Desnivel en subida: 600 metros                             Pino de la Señora                         14’00h.
Rangos de temperatura: de 3,5ºC a los 16ºC        Solana Seguidillas                        14’45h.
                                                                                  Venta Vicario                                 15’45h.




Cuando me adentro en alguna sierra desconocida y la experiencia primera es positiva, quedan los gratos recuerdos asociados firmemente a ella lo que me hace querer volver y descubrir más parajes y paisajes. Si las sucesivas visitas siguen siendo gratificantes, como es el caso, al final sólo lamento que esté a más de cien kilómetros de Granada, lo que me frena la asiduidad. Es lo ocurrido con la Sierra de Baza, se ha establecido una relación en que curiosamente sólo yo recibo.

Hoy aprovechando los días pasados de lluvia y nieve he querido acercarme de nuevo a esta sierra y entrar por sitios novedosos para descubrir rincones nuevos. La idea original era acceder por la Venta Vicario recorriendo los barrancos por los que discurre el arroyo Baul e intentar ascender hasta el pico Santa Bárbara (2.269 m.). Aunque no me ha sido posible, la excursión y el día han sido ambos una gozada.

Por detrás de la Venta Vicario (kilómetro 90 de la autovía a Murcia), junto al aparcamiento sale un carril que enlaza con el trazado antiguo de la carretera nacional, hoy en desuso. Avanzando unos centenares de metros llego a un puente que permitía salvar el arroyo Baul. Junto al puente he dejado el coche para tomar un carril que se adentra en la rambla junto al arroyo, dirección este. Desconocía totalmente esta zona y la información que he recabado no era lo suficientemente explícita, por lo que al principio he tenido dudas de si había acertado.

Durante la primera hora de recorrido el carril asciende por la rambla junto al arroyo; se entrecruzan ambos muchas veces por lo que cuando va crecido debe resultar un serio problema, hoy escaso de agua los numerosos cambios de ribera no añadían dificultad. Este tramo aunque en suave subida es muy cómodo de andar ya que el carril va a llegar sin perder su condición hasta el entorno de la Solana Seguidillas o “Fuentes Locas”.

Es éste un paraje donde se ensancha apreciablemente la rambla dando lugar a amplios espacios que en su día imagino estuvieron cultivados. Aquí también se unen la Rambla Baul con la Fonfría, aunque esta última hoy bajaba seca. El barranco de Fonfría es uno de los más espectaculares de toda la sierra, por vegetación, paisaje y por humedad.

En principio este era mi recorrido para hoy. Pero entusiasmado siguiendo el arroyo con sus cantarinas aguas, su vegetación de ribera, el cómodo transitar y, porque no decirlo, mi desconocimiento total de este rincón serrano, me han hecho que una vez llegado a las llamativas ruinas que hay en la junta de las ramblas, haya seguido la del Baul sin percatarme siquiera de que dejaba la que me interesaba a mi derecha y atrás.

Bastante más arriba ya percatado del error no me ha importado en demasía y he seguido barranco arriba, buscando el nacimiento del arroyo si es que la estrechez y las rocas me dejaban. Se va estrechando conforme asciende y en la cota 1.600 además ha aparecido la nieve. Nieve blanda, caída estos pasados días y que todavía debido al frío no había comenzado a licuarse. Entre las piedras del cauce, ya que la maleza exuberante a ambos lados no permitía abandonarlo, la nieve cada vez más abundante, y la estrechez a cada paso más asfixiante del barranco me han ganado la batalla en la cota 1.800, dándome por vencido e iniciando el bajada.

Generalmente intento innovar en los regresos. Hoy he decidido transitar a media loma por ampliar vistas y horizontes. No ha sido una buena idea. La espesura de la vegetación (encinas y pinos) y por debajo de ellos apoderándose de todos los pequeños espacios libres los majuelos y rosales silvestres, mas las aromáticas junto con los sufridos espartos hacían imposible el tránsito. He acabado descolgándome de nuevo hasta el fondo del barranco para de nuevo en compañía del arroyo volver sobre mis pasos.

De nuevo abajo (1.400 m.), si me he permitido y la vegetación me ha dejado acercarme hasta un par de cortijos, numerosos en toda esta sierra y en estado ruinoso la mayoría. Me gusta indagar entre las ruinas, descubrir alacenas aun colgadas en las paredes, algún utensilio olvidado y sobre todo observar el tipo de construcción: las pequeñas ventanas que apenas sirven para iluminar, ya que imagino que en estas cotas la ventilación se daba en demasía. Me consta que siempre que se podía y el tiempo lo permitía las tareas cotidianas se hacían en el exterior junto a la puerta de la casa, en el espacio habitualmente ensombrado por el árbol que casi todos ellos poseían junto a la fachada: nogales, almeces, castaños, guindo.

Cortijos predominantemente ganaderos y que por ello poseen un redil en sus inmediaciones cuando no está integrado en la propia construcción. Y los ubicados en terrenos más “amigables” que permitían aparatar el entorno, la imprescindible era para trillar y aventar o ablentar el grano. Descubrir el manantial cercano del que se surtían y regaban. De alguna forma hacerme una idea de su transcurrir diario.

De nuevo en la junta de las ramblas y sintiendo buenas sensaciones me decido a adentrarme por la de Fonfría y ver hasta donde consigo llegar sin que el cuerpo me proteste en demasía. Arranca un discreto sendero sirviéndose de un par de troncos caídos para salvar el cauce, algo por debajo de un llamativo manantial que ayudado por un tronco hueco derrama un buen caño de fresca agua.

Al principio, sin excesiva pendiente, serpentea rambla arriba esquivando los arbustos que la invaden. Más arriba, ante la imposibilidad de mantenerse en el centro del barranco se desplaza hacia un lado (margen izquierda del arroyo), elevándose unos metros en la ladera. De caminar ameno y con espectaculares vistas a ambos lados, el típico barranco en V de montaña con cortados rocosos importantes y muy encajonado. Imagino que el nombre de Fonfría le vendrá de la falta de sol que padece durante casi toda la jornada, lo que permite que la humedad se retenga de forma eficiente, dejándola ajena a la templanza del sol.

Cuando llevo ascendiendo alrededor de una hora me extraña no haber visto el gran pino anunciado en este barranco: el Pino de la Señora. Lo describen como un árbol singular (más de 350 años), por su diámetro (alrededor de 6 metros) y su altura (17 metros) que duplica a los de su entorno, destacando sobradamente por encima del dosel del bosque. Pensando que quizás el bosque me ha impedido ver el “árbol” comienzo una muy seria rampa, con un desnivel inusual hasta ahora, a la vez que vuelve a hacer acto de presencia la nieve.

Tras unos minutos se suaviza el terreno y en medio de un claro (el que ocupa con su volúmen) cubierto de nieve, aparece el esperado pino. Realmente impresiona no sé si debido a su desmesura o simplemente a la diferencia con los de su entorno. Presenta una forma viciada ya que todo el ramaje se expande en la cara sur permaneciendo la norte limpia de ramas, claro que en su tronco, a partir del suelo y hasta los dos metros presenta en esa cara norte una gran herida cicatrizada donde bien caben dos personas, debido a los resiegos. Estoy de nuevo en la cota 1.800 m.

Decido no seguir subiendo ya que apenas me quedan algo más de un centenar de metros verticales para enlazar con la pista, pero eso será otro día. Así tendré motivo esta próxima primavera de recorrer de nuevo este sendero y culminar con la subida a Santa Bárbara, techo de este Parque Natural.
  
Inicio el descenso, mucho más rápido que la subida y en 45 minutos estoy de nuevo en el arroyo. Tras otra hora acompañando el curso del arroyo, ahora hacia abajo y tras cruzarlo más de una docena de veces vuelvo al punto de partida desde donde me vuelvo para despedirme de las cumbres nevadas y con el claro deseo de regresar.


Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.