jueves, 5 de septiembre de 2013

Parque Natural Cabo de Gata: I (Almería)

Cabo de Gata, pueblo.

Torreón de Cabo de Gata.

Algunas barcas siguen faenando todavía.

Primer encuentro con residentes.

Las Salinas.

Sierra de Cabo de Gata con la población de las Salinas a sus pies.

Larga playa que se prolonga hasta el propio cabo físico.

La extracción de sal se compagina con la figura de Parque Natural. 

Estos humedales sirven como reclamo para muchas aves.

Antiguo barracón de la población salinera.

Pequeñas calas por doquier.

Algunas tan pequeñas que hay que vigilar las mareas.

Arrecife de las Sirenas.

Vista general del arrecife.

La flora aquí es muy importante: Asteriscus meritimus

Iglesia de Las Salinas.

Las colinas volcánicas se prolongan hasta la misma orilla.

Faro del Cabo de Gata con sus miradores.

Se fondea allá donde se puede.

Algunas propiedades particulares han quedado englobadas dentro del Parque.

Esperando la puesta de sol.

Las nubes velaron parcialmente la puesta de sol.

Solo compartíamos playa con algunos pescadores.



Parque Natual Cabo de Gata: I

Fecha:10 al 15 – 6 – 2013

Un texto es un picnic en que el autor lleva las palabras y el lector los sentidos”(Todorov).


Habíamos decidido pasar unos días fuera de Granada para de alguna forma hacer patente el cese en la actividad laboral de mi mujer. Hecho que después de tantos años le costaba interiorizar y que mejor que vacacionar fuera de las fechas tradicionales. Para la ocasión decidimos pasar una semana en las cercanías del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar a fin de recorrerlo todo lo que las ganas y el tiempo nos permitieran. Aquí se aúna tanto la playa como los parajes naturales y la posibilidad de caminar por los numerosos senderos que atraviesan todo el Parque.

Para ello reservamos habitación en un pequeño hotel familiar (sólo 20 habitaciones) que hay a la misma entrada del pueblo de Cabo de Gata, ya dentro del propio Parque y junto a las salinas. No ha sido una mala decisión ya que coincidimos con los demás usuarios en concederle nota alta en atención, limpieza, amplitud y servicios (Hotel Blanca Brisa, 2 estrellas) junto con una relación calidad precio muy interesante.

El pueblo Cabo de Gata dista de Granada alrededor de 200 kilómetros, casi todos por autovía por lo que en algo más de dos horas estamos instalados. Desde diciembre de 1987, fecha de la declaración como Parque Natural goza este espacio de la protección específica asignada a los parques. Es uno de los Parques Naturales marítimo-terrestre afectado por mayor número de figuras protectoras: hasta ocho.

Ademas gozan de protección especial por haberse incluido en el Catálogo General de Patrimonio Andaluz las distintas aljibes, norias, molinos de viento e hidráulicos, así como las torres vigías y las numerosas defensas costeras del litoral del Parque. El ser ejemplo de estepa mediterránea y la proximidad de la Sierra de Cabo de Gata lo hacen un espacio muy variado a la vez que accidentado. Esta sierra está considerada como el mayor exponente de macizo de origen volcánico a nivel europeo.

Todo esto o buena parte de ello es lo que queremos disfrutar nosotros durante estos días. Para empezar, unos kilómetros antes de llegar nos encontramos en la propia carretera el Centro de Visitantes de “Las Amoladeras” que rodeado por un “bosque” de agaves nos enseña ya la vegetación esteparia con un ejemplo de fauna interesante como es la Alondra de Ricoti. En él recibimos información sobre el Parque así como mapas de posibles rutas.

Aunque hace más de dos décadas residimos durante un par de años en Almería capital por razones laborales y Cabo de Gata entonces era bastante más “salvaje” que ahora, seguimos pensando, quizás llevados por la nostalgia, que regresar a estos entornos, ademas de hacernos ilusión, nos retrotraería a épocas de hijos pequeños, días de playa con bocadillos e incluso algún susto con el agua.

Ya por la tarde comenzamos haciendo el recorrido hasta el cabo físico que ostenta el mismo nombre que el pueblo deteniéndonos durante el camino en: el Torreón de Cabo de Gata, observatorio de Aves, las Salinas de Cabo de Gata, la Almadrava de Monteleva, la Fabriquilla, el Faro de Cabo de Gata, Arrecife de las Sirenas.

Torreón de Cabo de Gata. Actualmente se encuentra junto a las construcciones del propio pueblo en el extremo este del Paseo Marítimo. Entre él y las viviendas se varan las escasas barcas que aun se siguen dedicando a la pesca. Construido en el año 1756 en sustitución del anterior destruido, con el fin de defender la Almadraba y las Salinas de Cabo de Gata durante el reinado de Fernando VI. A mediados del pasado siglo se cedió al cuerpo de Carabineros y a partir de 1941 a la Guardia Civil que llegó a utilizarlo como casa-cuartel. En los 80 se rodeó de un muro con torretas en las esquinas repitiendo la forma central. Actualmente se encuentra sin posibilidad de acceso, cerrado y cedido al Ayuntamiento local sin uso asignado. Se habla de habilitarlo como museo de artes de pesca locales.

Las Salinas. Ejemplo palpable de la posibilidad de aunar la explotación industrial salinera con la noción de Parque Natural siendo una reserva integral de aves limícolas. Hay hasta cuatro observatorios en su perímetro para disfrutar con la contemplación de flamencos (algunos de cuyos ejemplares anidan y permanecen durante todo el año) y gaviotas de Audouin. Las salinas, apenas separadas del mar una veintena de metros, se siguen explotando de forma tradicional transvasando el agua de unas cubetas a otras ganando salinidad en cada paso por la evaporación del agua hasta su secado total.

Junto a la explotación de sal se extiende el poblado que daba cobijo a los trabajadores. Construido entre los años 1904 y 1909 cuenta con una llamativa iglesia por su sobrio estilo, actualmente cerrada, a la que sólo se le da uso en celebraciones puntuales y autorizadas. Aunque la existencia de estas salinas se remonta a épocas romanas, fue a partir de su adquisición por la familia Acosta cuando disfrutan el periodo de mayor esplendor.

Faro del Cabo de Gata. Levantado en 1863 sobre el patio de un castillo (San Francisco de Paula) construido con anterioridad para defensa del reino de Granada. Uno de sus cristales, de color rojo, señala con su haz una roca poco profunda denominada la Laja del Cabo, causante de multitud de naufragios. Del castillo sólo queda el muro perimetral de su base.

Aunque no se permite el acceso por ser residencia del farero, si cuenta en sus alrededores, además de un punto informativo, de varios miradores escalonados que nos permiten apreciar la belleza de los acantilados sobre los que se eleva y entre ellos el afloramiento del Arrecife de las Sirenas.

Arrecife de las Sirenas. Es quizás uno de los enclaves mas visitados por su belleza, siendo lo que avistamos en superficie los restos de una antigua chimenea volcánica. Se le atribuye el nombre a la existencia de una colonia de Focas Monje que habitó esta costa hasta bien entrado el siglo XX, actualmente en peligro crítico de extinción en todo el Mediterráneo. A estos animales se les ha llamado frecuentemente sirenas o lobos marinos por los pescadores locales.

Es el punto mas suroriental de la península. Con muchos nombres a lo largo de la historia como el de Promontorio de las Ágatas (por la presencia de estas piedras semipreciosas) de lo que pudo derivar el actual Cabo de Gata del que se tienen noticias ya en el siglo XIV. Incluso una leyenda sitúa a Ulises aquí en su vuelta a Ítaca después de la guerra de Troya.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros, más si cabe, cuando visitamos un Parque Natural como éste.