miércoles, 7 de septiembre de 2011

Parque Nacional de Sierra Nevada (Granada)

Cardo azul

La protección de las rocas es básica contra los depredadores, el viento y la insolación.

La floración debe ser rápida ya que la estación benévola es sumamente corta.

Senecio nevadensis, frecuente en la cota 3.000 m.

Laguna Gabata, donde nace el río Valdeinfierno.

Los Lagunillos de la Virgen  origen del Río Dílar y sustento de amplios borreguiles.

Los borreguiles son sistemas muy sensibles a cualquier modificación.

Ejemplar de cabra en posición típica: recortándose sobre el fondo encaramada a un tajo.

Estos animales están sobradamente adaptados a los distintos terrenos de la Sierra. 

En cuanto la nieve se retira aparecen las primeras plantas: la estación es corta.

Laguna larga de origen glaciar. Muy visible la morrena frontal.

Laguna del Caballo, endorreica. La salida artificial, intento para drenarla en los años 50.

 Laguna Caldera. Desde el Mulhacén se aprecia bien el circo glaciar que la contiene.

Las rocas visiblemente pulidas por la acción del hielo en épocas anteriores.

Barranco de origen glacial por el que discurre el Río Veleta. Típica forma en U.

Corral del Veleta, asentamiento del último glaciar descrito en Sierra Nevada.. 

Tajos del Mulhacén y la Alcazaba, ubicación de algunas de las especies endémicas.



A veces por la cercanía o por la fácil accesibilidad de la Sierra, no somos conscientes del valor que ecológicamente tiene el Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada a la vez que de su fragilidad, por eso quiero recordar unas simples pinceladas de lo que supone a nivel de flora y fauna en el contexto nacional y europeo, aunque las doy por sabidas de todos.

 Sierra Nevada es un macizo claramente diferenciado con una superficie de unos 2.000 km. cuadrados  y se extiende de este a oeste sobre unos 90 km., con una anchura media de unos 35 km. Ubicado en su totalidad entre las provincias de Granada y Almería, siendo en la primera donde se ubican todas las cimas superiores a los 3.000 metros de altura. Siendo el Mulhacén el pico más alto de Europa, después de los de los Alpes y el situado más al sur, con un claro pasado glaciar que nos ha dejado buenas muestras de su acción creando ejemplos de lagunas originadas por la morrena frontal de sus respectivos glaciares. Sirvan de ejemplos: las lagunas de las Yeguas (2.880m), Larga (2.775m), Mosca (2.900m), Aguas Verdes  (3.050m), conjunto de Siete Lagunas (2.900 – 3.060m), Caballo (2.850m).

Según distintos autores el número de lagunas de Sierra Nevada oscila entre las cuarenta y las cincuenta. Hay que tener en cuenta que algunas de ellas, dependiendo de las nieve caída y de la temperatura durante el estío, son estacionales, sufriendo grandes mermas las fijas en los años secos. Casi todas ellas están ubicadas en un rango de alturas que va de los 2.800 a los 3.100 metros, generalmente en las cabeceras de los circos glaciares y a lospies de majestuosos tajos. Por otro lado se encuentran  en agrupaciones de varias con cierta frecuencia: Siete Lagunas, Lagunas de las Cabras, Lagunillos de la Virgen, Las Calderetas. La mayoría de las lagunas de Sierra Nevada sostienen en sus alrededores extensos borreguiles, hábitat de muchas de las especies endémicas de pequeños animales que sobreviven en estos verdes prados. Alguna de ellas desagüan superficialmente mediante chorreras (Aguas Verdes, Mosca); otras lo hacen a través de filtraciones o pierden nivel por insolación (Vacares, Caballo).

En el Parque Nacional hay 2.100 especies de plantas vasculares diferentes, de las que 8 están en peligro crítico, 20 en peligro y 95 están catalogadas como vulnerables, mientras que de otras 17 no se tienen datos suficientes para poder evaluarlas, lo que se traduce en que el 6’7% de la flora de la sierra se encuentra amenazada. De más de 30 especies amenazadas de Sierra Nevada no se han encontrado más de 500 individuos y algunas especies no llegan a los 200, lo que da idea de la dificultad que tienen para prosperar ya que la misma polinización es altamente difícil. Dada la amplia gama de altitudes en que se sustentan, la época de floración va desde los meses de febrero y marzo en los niveles bajos hasta mayo - julio en los más altos, dándose en algunas especies una segunda floración en los meses de septiembre - octubre.

Con 80 endemismos catalogados en el Parque Nacional (sirva de referencia que entre Reino Unido, Austria, Dinamarca, Suecia, Checoslovaquia, Polonia, Alemania y Bélgica no llegan a sumar entre todos ellos la cantidad de especies endémicas que se asientan en Sierra Nevada), se da como curiosidad que tanto en los cascajares “zona de piedra suelta, bastante móvil y en fuerte pendiente” como en los altos tajos, el porcentaje de endemismos llega al 80% del total de las plantas existentes. Si a ello unimos que la mayoría de los endemismos se asientan entre las cotas 2.900 – 3.400 metros, fácilmente podemos deducir el valor de la conservación de dicha flora, dado el reducido espacio en que se “apiñan”, concentrándose el 65% del total de las plantas catalogadas como amenazadas de Sierra Nevada, en unos pocos y específicos hábitats característicos de alta montaña como pueden ser: roquedos, cascajares, arenales, herbazales y pastizales higrófilos (borreguiles), todos ellos muy sensibles a cualquier alteración. En cuanto a la fauna se han catalogado hasta 80 especies específicas de esta sierra, siendo la mayoría insectos.

Por otro lado, en el otoño de 2010 se han realizado unos muestreos sobre poblaciones de la cabra montés y el jabalí en el entorno del Parque Nacional por parte de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, dando como datos estimados unas poblaciones de cerca de 18.000 para la cabra, lo que arroja una media por kilómetros cuadrado de unos 9 individuos y la mayor reserva de este animal en Europa; en cuanto al jabalí dan una media de 2,53 individuos por km. cuadrado (algo más de 5.000 ejemplares), aunque ya que este animal no cubre las zonas altas de la sierra, estos datos son engañosos, ya que se han encontrado concentraciones superiores a los 11 ejemplares en algunas zonas lo que hizo tomar la decisión de realizar 38 batidas para acabar con cerca de 400 ejemplares durante la temporada 2010-2011.

Si a esta densidad en las zonas más productivas de 20 ejemplares por kilómetro cuadrado entre cabras y jabalíes sumamos la convivencia con los rebaños de ovejas y cabras mas los vacunos domésticos que pululan por toda la sierra, cabe preguntarse: ¿no está soportando una presión excesiva el Parque Nacional?. La existencia de los jabalíes y el ganado doméstico empuja a la cabra hacia las cumbres, lugares precisamente donde se acumula la mayoría de las especies endémicas de la flora de la sierra. La pregunta es obvia. Confiemos en que los expertos del Parque estén haciendo bien los deberes.

El relieve que presenta actualmente la parte alta de Sierra Nevada se debe principalmente a la acción de las masas de hielo permanente o glaciares, durante las distintas fases climáticas del Cuaternario. Dichas masas de hielo excavaron las rocas sobre las que se sustentaban y arrastraban los derrubios hacia terrenos más bajos. En las parte altas, junto a los picos es donde se acumulaban las mayores masas de nieve, convertidos por el factor frío en hielo y se desarrollan los circos. En la actualidad los podemos ver con formas de cubetas bastante abiertas y amplias, adoptando la forma típica de cuchara. Los circos tienen su continuación, pendiente abajo en los valles con típica forma de U por donde en su día discurría la lengua del glaciar. Corral del Veleta, Río Seco, Tajo del Mulhacén y Alcazaba, Siete Lagunas,etc.

Algo que llama poderosamente la atención en Sierra Nevada es que los glaciares se desarrollaron más en la zona sur que en la norte, como parece demostrar que los circos que se conservan son mucho más amplios y extensos que los de la cara norte. A ello pueden haber contribuido al menos dos factores,  los vientos dominantes, procedentes del noroeste que acumularon grandes masas de nieve en la cara sur y como segundo factor dominante el que las pendientes en los valles de la cara sur son más suaves, lo que ayudaría a la retención de la nieve.

El efecto del empuje del hielo se observa en las formas aborregadas de las rocas con estrías y claramente pulimentadas. Ejemplos notables de este tipo de rocas nos las encontramos junto a la laguna de Río Seco, o a medio camino del Caballo por el sendero de “vereda cortá”. Otro ejemplo donde se aprecia claramente esta acción erosiva de las masas de hielo es en el valle del río San Juan, allí donde la roca originaria queda al descubierto.

Aunque actualmente no existe ninguna masa de hielo permanente en Sierra Nevada, ya que se estima que el último glacial que estuvo situado en el Corral del Veleta desapareció a finales del siglo XIX, si aparece hielo fósil semienterrado en el mismo lugar. Lo que si permanece actualmente es el proceso denominado clima periglacial, que como resultado más llamativo, sobre todo en época de deshielo, es la acción hielo-deshielo que va triturando las rocas dando lugar a los bloques y a las típicas lajas. El agua al ocupar las grietas de las rocas y congelarse puede llegar a ejercer una presión de hasta 2.000 kg por centímetro cuadrado, presión que las desintegra. Y este proceso se puede dar en ciertas épocas casi todos los días, debido al salto termométrico que sufren las temperaturas en el tránsito noche día. Mediante este proceso se forman los cascajares, uno de los reductos de las especies endémicas de la sierra. Se arraigan en este ámbito las plantas desarrollando unas raíces largas y frágiles, permitiendo que el corrimiento de las piedras las rompa fácilmente sin acabar con la planta, desarrollando posteriormente otras sustitutorias.

El otro hábitat de la mayoría de las especies endémicas son los tajos. Buscando resguardo entre las grietas de las rocas consiguen prosperar aprovechando el cobijo que estas le ofrecen tanto del aire, del hielo como de la fuerte insolación del estío a la vez que se protegen de la voracidad de los herbívoros, sacando provecho al poco sustrato acumulado por el viento en las mismas.