miércoles, 14 de enero de 2015

Río Bermejo (PR-A 29). (Pórtugos - Granada)





Fecha:26-11-2014                                                                     Pórtugos                              8’15h.
M.I.D.E.:2,2,2,3.                                                                        Área rec. Pórtugos           9’15h.
Duración: 5h (15 km.)                                                              Balsa Haza Cerezo          10’00h.       
Desnivel en subida: 600 metros (circular)                               Chorreón de Pitres           12’20h.
Rangos de temperatura: de 7’5ºC a los 12ºC                           Pórtugos                              13’15h.
                                                                                                El Chorrerón                     13’30h.
Me detengo poco antes de Pitres para captar el amanecer.



Cuando comienzo la ascensión los primeros rayos de sol alcanzan Pórtugos.

Tras dejar las últimas casas atrás me encuentro con unos centenarios castaños.

Repartiendo el agua.

Los colores rojizos y pardos son los predominantes en este bosque de robles.



Durante buena parte de la mañana las nubes estuvieron formando parte del paisaje.

Zonas mas llanas aprovechadas para los cultivos.


Cascada del río Bermejo junto al Área Recreativa Pórtugos.

La constancia del agua ha tallado la roca.

Hoy el caudal no era excesivo por lo que la cascada  no presentaba su aspecto mas espectacular.

Junto al puente por encima de la cascada hay un excelente mirador natural.



Tras el puente está la junta de los ríos, los arroyos de los barrancos Chorrera y Jabalí darán nacimiento al río Bermejo.

Aprovechando la amplia planicie de la Haza del Cerezo se ha construído esta inmensa balsa.

Junto a la balsa las ruinas de un antiguo cortijo, al cobijo de las rocas.



Desde la cota 1.800 una vista del pueblo de Pórtugos.

Barranco del corto río Bermejo, que en apenas 3'5 km. desciende 900 metros. 

Acequia de las Ventajas o Real que cruzo en mi bajada.



Por debajo de la acequia vuelven a dominar, con su presencia, los castaños.

Las casas más altas de Pitres ya las tengo a la vista.

El "Chorreón de Pitres" bella cascada por la que se precipita el río Bermejo.

Ruinas, junto al río Bermejo, de un molino del que se conserva relativamente bien el cubo.

A la salida de Pitres me detengo en este mirador.

Llegando de regreso a Pórtugos.

No quiero irme de Pórtugos sin visitar alguno de sus rincones.

Lavadero público, donde se aprecia la inactividad.

Calle sin salida aprovechada floralmente.

Los diversos caños de la Fuente Agria de Pórtugos.

Chorrerón por debajo de la Fuente Agria, donde el mineral disuelto ha pintado todo el paisaje.



Tras la cascada el arroyo busca encontrarse con el río Trevélez. 

Órgiva en la depresión del río Guadalfeo.


He decidido desplazarme esta semana hasta Pórtugos, en el corazón de la Alpujarra granadina, porque desde él arranca un sendero que asciende hasta la cabecera del río Bermejo, muy cerca del trazado hecho hace unas semanas cuando opté por recorrer la etapa 6 del Sulayr.

Pórtugos ('portus' -lugar de paso-) es una pequeña población que ronda los 370 habitantes. Asentada a una cota de 1300 metros de altitud en la ladera sur de Sierra Nevada. Es uno de los pueblos, que casi en línea, recorren esta vertiente de la sierra a media loma. Conocido y reconocido por su fuente de agua "agria" junto a la ermita en la propia carretera que lo une a su vecino Busquistar.

Origen o final de la Ruta Medieval de la Alpujarra que une los dos extremos del espacio denominado Sitio Histórico de la Alpujarra (con alrededor de 21 kilómetros lineales) por caminos, casi en su totalidad, de origen medieval y que han sido recientemente recuperados.

Integrado en el denominado Sitio Histórico de la Alpujarra, figura de protección jurídica de carácter patrimonial (reconocido en abril de 2007); es una figura que presupone la protección de una serie de características propias de la Alpujarra y que en Pórtugos se dan de forma destacada.

Tengo que, después de aparcar el coche en la misma plaza, buscar la parte alta de la población, porque desde allí arranca el sendero que me he propuesto recorrer; a ello me ayudan las amables informaciones de algún vecino al que interpelo nada mas llegar. Tras informarme ámpliamente, inicio la marcha buscando la salida correcta del pueblo.

Los primeros minutos de ascensión los hago bajo dosel de castaños, inmensos castaños tanto por su tronco como por volúmen: no recuerdo haber avistado árboles tan "contundentes". Más arriba desaparecen los castaños y aparece un espeso bosque de robles melojos, que no se si por edad o por las duras condiciones climatológicas, no consiguen destacar en porte.

El sendero durante la ascensión cumple dos funciones durante toda la subida, a la propia suma la de cauce de arroyo. A tramos el agua, con la inestimable ayuda del tiempo, ha ido formando un auténtico cauce por el que tengo que caminar, con paredes en algunos momentos superiores al medio metro.

Conforme voy ascendiendo voy ganando amplitud de miras, sobre todo de las sierras y prominencias enfrentadas: Cerro del Conjuro (1.392 metros), Cerro Santo (1.275), Corona (1.376) y cerrando al fondo la Contraviesa (1.500) junto a la potente mole de la Sierra de Lújar (1.870). Aun más a la izquierda, cerrando el horizonte llego a divisar la Sierra de Gádor (2.236 metros) perteneciente ya a la provincia de Almería.

Este sendero, además de estar bien señalizado se puede seguir fácilmente ya que asciende de forma paralela al propio barranco del río Bermejo, ubicado siempre a mi izquierda. Enseguida llego al Área Recreativa de Pórtugos, compuesta por alguna edificación menor junto a algunas mesas y barbacoas (1.700 metros). 

Aquí recomiendan desviarse algunos metros y bajar hasta el río para contemplar la bella cascada que éste, tras horadar profundamente la roca de su lecho, forma para perdiendo altura de manera brusca caer a una poza. Hoy, al no llevar excesivo caudal, no ofrecía su mejor imágen, pero quiero imaginarla en pleno deshielo y la veo espectacular.

Busco, siguiendo la carretera de acceso, el conexión con la pista que une Capileira con Trevélez, para enseguida llegar a un puente sobre el propio río Bermejo. En plano, había ubicado en las cercanías y un centenar de metros más alto, una gran balsa que alimenta los campos del grupo de pueblos de La Taha y en su busca me dirijo.

Sigo ascendiendo por la loma, desentendiéndome por ahora del sendero que traía, para localizar la balsa primero y el enlace con el tramo 6 del Sulayr después. Consigo los dos objetivos. Primero la balsa, una inmensa lámina de agua vallada que ocupa buena parte de una planicie denominada "Haza del Cerezo" (1.800 metros). Tras rodearla y descubrir un ruinoso cortijo al abrigo de un cortado rocoso y algunos manzanos de los que he degustado sus pequeñas, duras, rojas y dulces manzanas, prosigo ascendiendo en busca del enlace con el Sulayr. Una vez encontrado, reinicio el descenso en busca del puente sobre el río Bermejo para retomar el sendero abandonado.

Tras escasos minutos de caminar por la pista encuentro una señal indicando la dirección de bajada hacia la población de Pitres. Es una vereda similar, e incluso peor, que la de subida, compartiendo función también de arroyo, que desciende de forma pronunciada atravesando un bosque de jóvenes encinas y muchas chaparras que han sustituido en esta loma a los robles anteriores. Llegado a la cota 1.500, el sendero atraviesa una amplia acequia: la de Las Ventajas o Real.

A partir de aquí, además de entrar en zona de cortijos habitados, la vegetación muta radicalmente; aparecen de nuevo los castaños, enormes ejemplares que apenas mantienen ya hojas en sus ramas, por lo que el suelo es un verdadero tapiz, que además de ocultar las piedras también hacen desaparecer las irregularidades del terreno, que no son pocas, lo que me obliga a ir atento para evitar posibles traspiés.

Más abajo, el no ir atento me obliga a retroceder, tras haber dejado atrás un cortijo ganadero, por haberme salido del curso del sendero, encontrándome de pronto frente a una valla que delimitaba una propiedad. Tras retroceder unos metros me percata de que había que desviarse hacia la derecha, ya que la continuidad del sendero pasa totalmente desapercibida. No parece, este tramo muy transitado, por lo que las zarzas y demás vegetación lo hacen prácticamente invisible.

Desemboca, éste último tramo en la carretera principal de la Alpujarra entre Pitres y Pórtugos, por la que hay que caminar unos centenares de metros. Como hoy el tráfico era escaso no he tenido mayor problema. Justo antes de alcanzar de nuevo el río Bermejo y antes de cruzarlo por el puente, una señal vertical me invita a adentrarme de nuevo río arriba, unos ochocientos metros, con el acicate de "Lugar Pintoresco" y anunciado como "Chorreón de Pitres" y yo no se negarme.

Abandonando la carretera me adentro por un estrecho sendero ascendiendo a la par que el propio cauce del río hasta llegar, primero a las ruinas de un molino, del que se adivina el cubo y alguna infraestructura interna: aparcadas junto a lo que fue su entrada dos redondas piedras. Más adelante alcanzo un salto de agua de una decena de metros que no es muy llamativo por el escaso caudal del río, tras haber sufrido reiteradas sangrías para alimentar otras tantas acequias.

De regreso nuevamente a la carretera y una vez pasado el puente, arranca de nuevo el sendero por mi izquierda que ya no abandonaré hasta alcanzar de nuevo el casco urbano de Pórtugos. Tras curiosear un rato por las calles de la población decido acercarme, ya motorizado, hasta la Fuente Agria, para volver a disfrutar de sus distintos nacimientos de agua ferruginosas y bajar posteriormente hasta el "Chorrerón".

Es un desnivel de una decena de metros por la que se precipita el arroyo formado por las aguas de las diferentes surgencias de la fuente superior más algún pequeño aporte lateral. Lo más llamativo en su color rojizo que va pintando, a lo largo de su curso, todo el cauce, los aledaños e incluso las propias hojas caídas en su lecho.

Aprovecho una de las mesas de la parte superior, junto a la carretera, para comerme el bocadillo a la vez que disfruto de la excelente temperatura y la completa soledad del lugar.

Todavía, bajando, volveré a detenerme a la entrada del Barranco Poquiera; junto a la central eléctrica de Pampaneira; fotografiaré la maqueta del pueblo de Soportujar que han colocado a la entrada de su desvío; y finalmente en un mirador, por debajo de la entrada a Cáñar, para captar una instantánea de Órgiva.

Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.