miércoles, 4 de enero de 2017

Camarate (Sierra Nevada - Lugros - Granada)








Merece la pena, si se puede, dejar el coche a la entrada del carril de acceso o en su caso seguir el sendero que nace justo cuando la carretera cruza el río Alhama.

Seguir el cauce del río, barranco arriba, a pesar de no llevar agua en su tramo bajo por las sangrías, es gratificante. 

Los fines de semana no se puede acceder en vehículo hasta Camarate. Han habilitado una lanzadera que es la única autorizada a recorrer los cinco kilómetros del carril.

Los barrancos con humedad los delata la vegetación.

Entrada a la Dehesa de Camarate.

Hoy hemos intentado un recorrido distinto fuera de la pista que asciende hasta el Tentadero.

Además de no estar muy señalado nos ayudarán a equivocarnos la multitud de ramales que el ganado va dibujando sobre las laderas.

Todo árbol distinto a las encinas quedan señalados.




Río Alhama, por debajo del Cortijo Camarate.


Lo que queda del Cortijo habitado, en su día, por al mayoral de la dehesa.

De ésta  pequeña construcción sólo quedan retazos de las paredes y un nacimiento de agua próximo.

Mi compañero de "andanzas" presumiendo de altura.

Mitad derecha del cortijo Camarate, en bastante mal estado, una buena nevada acabará colapsando su techumbre.

Pascual, hombre abierto y simpático, en medio de su rebaño. Agradecerle la paciencia informativa con que me ilustró.

Del mismo cortijo arranca un carril que tras atravesar el río Alhama recorre la loma enfrentada al cortijo.

El año ha sido funesto en cuanto a lluvias y eso se reflejaba en la vegetación que no mostraba el lustro y la viveza de años anteriores.

Barranco por el que discurre la parte alta del río Alhama.



De nuevo, en el carril principal, compartiendo espacio con ciclistas.

Y llegados al Tentadero nos recibe este "pordiosero".



Tentadero en la parte alta de la Dehesa.

Entre las lomas  de Las Hoyas y la Del Espìno se ubican los prados más altos de la Dehesa, Entre los Barrancos Chapitel, Chorreras, Espino y Guadix y sus respectivos arroyos formando la cabecera del río Alhama, en las faldas del Picón de Jérez.

Desde la cota 2.000 echamos un vistazo hacia abajo. De derecha a izquierda las poblaciones de Lugros, Polícar y Beas de Guadix. 


Posiblemente el macho con mayor cornamenta de los muchos que he avistado en Sierra Nevada.

Picón de Jérez (3.090 metros). 

Cerro del Mirador Alto (2.674 metros)

Mirador Bajo (2.550 metros).



Muro de contención elaborado en piedra local en seco (sin argamasa alguna).




El carril recorre en su primer tramo el umbrío Barranco de las Rozas, compartiendo espacio con el arroyo. 

Cerca de la entrada estas construcciones con rediles anexos, donde se cargaban y descargaban las reses para su traslado.

Construcción en ruinas junto a la entrada de la Dehesa. 

Minúscula ermita  con espadaña. Sólo estaba cubierta la zona del altar adosado a la pared y de espalda a los fieles.

Arroyo que baja por al Barranco de Guadix y que en la misma puerta de la Dehesa se une al río Alhama.

Hoy las pocas reses que hemos visto estaban en las orillas del río Alhama pero fuera del recinto de la Dehesa.


Una vez, ya de regreso, que hemos abandonado el barranco tomo esta foto donde destaca como horizonte la larga Sierra de Harana.
Consciente de que mi acompañante J.M. no conoce la Dehesa de Camarate, propongo esa salida que él acepta encantado. Durante la jornada le ofrezco, como es habitual en mí, a colaborar en las impresiones de la jornada, ofrecimiento que se toma al pié de la letra y una vez vista la amplitud de sus aportaciones decido cederle a él toda la literatura, limitándome yo a trasladarlas al blog.

Excursión al Camarate el Jueves 17.XI.16
Iniciamos el viaje a las 7 de la mañana desde el Covirán de Santo Tomás de Villanueva. Purullena, Lugros y comenzamos a andar a las 8 y veinte. Después de dejar el coche a una media hora de la “puerta” iniciamos el recorrido a pie. Hace frío y empieza poco después a verse el sol en la cimera de algunos montes que cercan el lugar donde nos encontramos. No se pueden llevar los bastones y hay que meterse las manos en los bolsillos. Ignacio los ha sustituido por la máquina de fotos. Emprendemos el viaje por un sendero desconocido por Ignacio y arremetemos para arriba a través de una vereda que se ve en ocasiones y en otras se insinúa y a veces hay que retroceder. Ignacio dispara la máquina cada dos por tres ¡hay encuadres que solo él ve y valora!..... Llegamos después de rectificar el camino a una edificación caída a la que cuesta acceder por la maleza que la circunda que luego resultó ser la casa del capataz del Cortijo Camarate. Un poco más y llegamos al cortijo ¡qué bueno ya hace sol! y ¡un sol magnífico de Noviembre!; allí hay ganado ovino pastando y, como suele suceder en estos casos, vienen a recibirnos dos o tres perros que, al modo indio, nos acompañan hasta el cortijo. Uno de ellos ladra y ladra ¡es señal de buena salud para él! los otros dos son muy afables moviendo el rabo. Falta el pastor aunque al poco rato aparece en un destartalado Land Rover que viene cargado con el alimento para los animales; se llama Pascual y nos asesora y da permiso para atravesar el cortijo y seguir por una ruta después. ¡Fue emocionante cuando vimos una cabrita recién nacida! ¡Cómo se movía con sus patas delanteras y casi arrastrando las traseras! Iba en busca de leche. Pascual nos aseguró que esa no moriría pues sabía buscarse la vida y que había otra recién nacida un poco más lejos de allí. Nos retiramos un poco para que su madre que estaba cerca y recelosa se acercase al animalito a lamerle acariciándole de este modo. Ignacio habla y habla con Pascual ¡se aprende tanto de los pastores! me aseguraría después. En el Land Rover llevaba todo tipo de sacos con pienso para las ovejas que acudieron todas a una cuando le vieron y él empezó a derramar el contenido de los sacos mientras ellas corrían en su misma dirección. En la baca del coche llevaba hatos de paja para las que estaban criando.
Seguimos nuestro camino y poco más tarde y después de unas fotos en lo alto de una piedra llegamos al tentadero en donde apareció un magnífico zorro que acudió a nuestro lado de momento. ¡Era un descarado! Y sabía hacer todo tipo de carantoñas para lograr que le echásemos algo de la comida que llevábamos. Aquí comimos aunque al zorro no le dimos nada pues (aseguró Ignacio) a los animales salvajes no hay que echarle comida. Subimos después de comer por un sendero y nos cruzamos con algunos ciclistas y así hasta las 12,45 en que nos dimos la vuelta. Al iniciar la vuelta descubrimos un alto con piedras y subimos a otear desde allí. Fue bueno pues a poca distancia estaba comiendo una cabra con una cornamenta espectacular que no nos olía ni veía porque el viento le era contrario Ignacio se despachó bien con el animal y empezó a fotografiarle de lejos y de cerca aunque llegó un momento que nos olió y empezó a retirarse tranquilamente. Seguimos y nos metemos por una cañada en dónde se ven paisajes llenos de colorido, aunque no tanto como otros años pues éste solo ha recibido 30 litros de agua durante todo él como nos había dicho Pascual y ¡esto se nota!. De todas formas el disparador de la máquina suena una y otra vez. En un mirador de unas rocas nos encontramos con un paisanaje que estaba comiendo y nos saludamos. Volvemos a la carretera y siguiéndola llegamos al final a la puerta del inicio en donde hay unas construcciones que tengo que adivinar. Resulta que es una ermita que tiene un altar dando al frente y detrás una construcción que, aunque difiera de Ignacio, es la verdadera ermita pues tiene apariencia de nave y allí estaría el altar interior.
Recorrido de media hora hasta el coche y llegamos a las tres y media. Total siete horas de andadura contando la parada de la comida.
El regreso en coche es por otro camino interior pasando por Quentar y su pantano que está el pobre muy bajo de agua. Pero se llenará, como siempre ocurre, a partir de esta próxima semana que se anuncian lluvias. Son las cinco y estamos en Granada “en el Covirán de Santo Tomás de Villanueva” con tiempo para hacer ambos otras cosas durante el resto de tarde. ¡Oxigenación y ejercicio perfecto!.