martes, 23 de agosto de 2016

Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba (Alfauir - Valencia)

Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba






Ocupa la cima de un cerro, ubicado a unos 9 kilómetros de Gandía pueblo (CV-60), en la comarca denominada Ollería: valle que abandonando la cercanía costa se adentra hacia el interior flanqueado por dos sierras. Rodeado actualmente de plantaciones de cítricos. Propiedad privada (familia Trénor) que en el año 2005, mediante acuerdo con la Generalitat se abre al público.
Es una de las construcciones monacales mejor conservadas de toda la Comunidad Valenciana, donde destaca la diversidad estilística ya que partiendo de una construcción del s.XIV se desarrolla durante los s.XVI al XVIII. Datado en 1388 perteneció a la orden de los jerónimos (casa madre), presentando una interesante amalgama de estilos: mudéjar, gótico, barroco y neoclásico. En el edificio se ensayaron múltiples soluciones arquitectónicas novedosas que se irían consolidando posteriormente en otras construcciones.
Edificación relacionada, primero con la familia March y posteriormente con la familia Borja que realizan sucesivas ampliaciones y donaciones



Junto a la entrada torreón defensivo. No en vano andaban por las costas haciendo incursiones y buscando rehenes.

El edificio, propiedad de la familia Trénor, del que se va adueñando el abandono.

Acceso, desde el patio exterior, a la capilla.

Fachada principal del edificio. El significado de las cadenas en la puerta muy contrario al que en principio sería más lógico: presencia o no de los reyes.

Desde la arcada de la entrada, torreón defensivo y vigía y parte del edificio. La austeridad exterior se correspondía con el espíritu jerónimo, lo que no impide que las visitas reales y las donaciones al monasterio lo hicieran bastante mas lujoso por dentro. 

Hoy hemos accedido por una estrecha carretera entre naranjos. El acceso propio es esta larga avenida flanqueada por castaños de indias longevos delimitando huertas dedicadas al cultivo de cítricos.

Esta "avenida"de unos quinientos metros era el acceso principal al monasterio, dando acceso a un amplio patio interior, con pozo central.


Parece que el recurso constructivo de la rotonda no es algo novedoso, ya aquí vemos una.

El refectorio original usado cuando en el monasterio solo había algunos frailes, después llegarían las visitas ilustres y se habilitarían otros comedores mas acordes con las categorías de los visitantes.

Restos de cerámica original de la que quedan escasos elementos en el edificio.

Entrada principal que enlaza el patio exterior con el interior, con anchura suficiente para el tránsito de carruajes.

El  patio interior porticado, cuadrangular y con una gran aljibe central donde se recogía toda la lluvia caída en los amplios tejados.

Las arcadas de las techumbres muy llamativas por su colorido.

En la esquina suroeste de la planta baja se deja ver la escalera profusamente trabajada.


Actualmente sólo muestra como detalles decorativos una fila de aspidistras enmacetadas.

En uno de los laterales del patio interior el pozo para acceder al agua almacenada en el aljibe.

Todo el contorno del aljibe está adornado con fuentes ornamentales, puro adorno.

Las techumbres y la espadaña dan muestras del mucho abandono sufrido.

En un monasterio es normal que hasta los árboles tiendan hacia el cielo.

Techumbre del coro de la iglesia mostrando las serias deficiencias arquitectónicas de su construcción. Al edificio se le añadieron plantas sin reforzar los cimientos.  


Vista de la ornamental escalera desde el interior de la capilla.

Aprovechamos los bancos de la capilla y la excelente temperatura para recibir información sobre la historia del edificio.


La sala de almacenaje de los alimentos. Estas enormes tinajas de mas de dos metros de altura están soterradas lo que ayuda a mantener frescas las vituallas.

Escena de la Santa Cena que ocupa uno de los frontales de la sala.

Si nos fijamos en las asas de las jarras veremos los "atrevimientos" del autor. 

Cerca de veinte tinajas para almacenar granos y líquidos: vino y aceite. El monasterio contaba con una almazara y un lagar para el pisado de la uva.

Una de las galerías del segundo pìso del claustro.

Tallas policromadas en los arranques de las nervaduras  que soportan las techumbres.

Llama la atención, por su cuidada elaboración y riqueza ornamental la puerta de los leones en la segunda planta.

La división en la galería obedece a la falta de confianza en la fortaleza del suelo, dudas de que soporte el peso si se agrupan muchos visitantes en reducido espacio, por lo que se obliga a caminar en fila india.  

Tallas trabajadas hasta en el mínimo detalle. Se pueden apreciar hasta las uñas de los dedos.

Zona de residencia y recepción de la nobleza en sus visitas al monasterio.


El mobiliario es el de la época, siendo uno de los pocos espacios en que se han conservado los elementos originales.

Para visitar los "jardines románticos", al final de la visita, apenas nos dejaron cinco minutos, suficientes para hacer un recorrido rápido por ellos.

Cuenta con paseos bordeando estanques, hoy muy sucios.

Mi animadora personal.

El cuidado de los jardines dejaba bastante que desear, como en general buena parte del edificio.

Los jardines ocupan dos parcelas con distinto nivel enlazadas por sendas escalinatas de piedra.


Fachada principal del edificio.



Puerta de acceso ya que el recinto estaba amurallado.


ALFAUIR - Valencia 22 de mayo de 2016.