miércoles, 2 de marzo de 2016

Cáceres, un paseo por la ciudad.






Cáceres: Patrimonio de la Humanidad.

 Como nunca he tenido demasiados reparos en apuntarme a viajes relámpago no dudé ni un sólo momento cuando mi hijo Javier me ofreció acompañarlo a una visita laboral a Extremadura. Laboral para él, para mí de recordatorio de antiguas estancias excesivamente breves, antiguas y necesitadas de refrescar.

Mi pretensión no es hacer una glosa detallada de la ciudad, por lo que me voy a limitar a dejaros con algunas de las fotos que tomé durante mi paseo por el Recinto Monumental, una de las tres ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad con que cuenta Extremadura: Cáceres, Mérida y Guadalupe.

La visita la hice por la tarde, de tres a seis, ya que es muy distinta dependiendo de la hora y la época en que se haga. A esas horas, con todo cerrado aun (los monumentos se abren a partir de las cinco) disfruté de un paseo en silencio y casi en soledad. Después aproveché para visitar el interior de algunos de los espacios paseados.


El Poema CACERES:

Y así van las horas,
paso a paso,
al pie de las torres,
donde se alzan, centinelas de modorra,
las cigüeñas
de Cáceres.


Su cielo de fuego,
recorren palomas,
aviones, cernícalos,
y la gente,
paso a paso
come, bebe, duerme,
se propaga.


El porquero congrega a los puercos
de mañana,
los suelta de tarde
y se van calle arriba buscando
cada cual su morada.


La plazuela en que alfombra
la yerba las piedras
recoge la sombra
solitaria
del viejo palacio
de escudos y rejas,
antaño boyante y hogaño ya lacio
que al cielo de fuego dormita su siesta.


Y a la tarde
descalzas y en pelo
–arracadas enormes,
gargantillas de oro–
en bandas uniformes
van las mozas cual vencejos
a la fuente del Concejo
chachareando.


Si subís a la Montaña
en redondo
soledades desoladas
a que azota el sol desnudo
en crudo.


Solo queda como abrigo
contra el sol que escalda el suelo
el casino.
Se habla allí de caza y jacos,
de mujeres,
de lo mismo de que hablaban hace siglos
los señores que habitaron con sus perros
los palacios hoy vacíos.


Se habla allí de caza y jacos,
de mujeres
y se juega.


Y así van las horas
paso a paso en Cáceres.

Miguel de Unamuno (1.908)



















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CÁCERES, 23 de noviembre de 2015.