miércoles, 12 de marzo de 2014

Parque periurbano dehesa del Generalife (Granada)

Desde arriba los pueblos de las faldas de Sierra Nevada. 

Silleta del Padul emergiendo entre mar de nubes.

Contraste entre Monte Vive y la Moroma.

Al norte se divisa la sierra de Viznar y las cercanías del puerto de la Mora.

Hoy todos los cerros superiores a los mil metros aparecen nevados.

Cenes de la Vega desde el mirador.

El sendero por el que me he desviado para acceder al mirador.

El Fargue donde se distingue el tapial de la fábrica de pólvoras.

La fresca mañana y la umbría convertían todos los charcos en espejos helados.

Vista desde la colina del complejo de Jesús del Valle.

La larga loma del Llano de la Perdiz haciendo bueno su nombre.

Se me atraviesa una pequeña piara de jabalíes.

Los pequeños charcos, también helados, dibujando formas.

Acercándome al final de la etapa por encima ya de Dúdar. 

Abajo la población de Dúdar con alguna de sus curiosas construcciones (Canal de los Franceses).

Ermita del Santo Cristo del Almecí.

Pequeña construcción que en su día sirvió de horno.

Cortijo de Belén (1.882).

Río Darro por Jesús del Valle, hoy muy crecido.

Sendero que a media loma recorre la Dehesa del Generalife.

Abadía del Sacromonte.

Parte del Albayzín y paño de muralla zirí.

Sobrante de agua que se devuelve al río.

Vista de la Alhambra desde la Silla del Moro.

Exposición en la zona alta del bosque de la Alhambra.




Fecha:20-1-2014                                                    Granada                                        7'30h.
M.I.D.E.:2,2,2,4.                                                       Vereda Bco. Abogado                   8’15h
Duración: 8h. (Circular)                                          Mirador de Cenes                         9'30h    
Desnivel en subida: 400 metros                             Bifurcación sendero                    11’00h.
Rangos de temperatura: de 0ºC a los 15ºC           Cortijo Belén                               12’00h.
                                                                                 Jesús del Valle                             13’00h.
                                                                                  Silla del Moro                              14’00h.
                                                                                  Granada                                      15’30h.


Después de estos días de lluvia y nieves las previsiones prometían un lunes limpio y diáfano por lo que he decidido aprovecharlo para salir a andar. En principio tenía previsto desplazarme y hacer algún recorrido por la sierra de Almijara pero recuerdo que la tortuosa carretera de “La Cabra” tiene algunas zonas que permanecen casi todo el día en umbría y es frecuente que en las mañanas de frío, como la de hoy, se formen placas de hielo, por lo que he optado por relegarla para cualquier otra ocasión.

Para no tener que coger vehículo he pensado darme una vuelta por los alrededores de Granada capital y hacer un recorrido periurbano. Nada mejor que recorrer el llano de la Perdiz y sus alrededores prolongando el paseo hasta las cercanías del pueblo de Dúdar.

Salgo de casa temprano, todavía noche cerrada y atravieso la ciudad que apenas se está desperezando, aunque transito por calles céntricas hasta llegar a Plaza Nueva donde nace la Cuesta Gomérez que me introduce en el bosque de la Alhambra. Últimamente cerrada al tráfico rodado permite subir por medio de la calzada, escuchando (no hay otros ruidos) el doble rumor de los regueros que lo recorren, en rápida caída por ambos lados, que curiosamente, definen el gran silencio que impera en este bosque a tan temprana hora.

Cuando llego arriba, junto a la zona de recepción y taquillas de la Alhambra, el día empieza a clarear. Atravieso las cuatro zonas de aparcamiento y me acerco al cementerio. Junto a la rotonda donde está situada la barrera que impide el paso para la Silla del Moro arranca un carril en fuerte pendiente que se adentra en la colina rotulado como Sendero Barranco del Abogado.

La luz va ganando presencia y algunas palomas ya se dejan oir, junto con el corretear de alguna ardilla en las copas de los pinos. La humedad del suelo y del ambiente se percibe en cada respiración. Las plantas aromáticas (tomillos, romeros) aun no exhalan su perfume. Por ahora el campo visual es limitado ya que voy en subida y los árboles junto con la propia colina que asciendo ocupan todo el horizonte.

Cruzo la pista de acceso para vehículos y sigo por el carril que traigo ahora anunciado como recorrido para bicicletas. Empiezo a divisar Sierra Nevada y los pueblos de sus laderas, Cájar, La Zubia, Otura y al fondo un inmenso mar de nubes que se traga todo lo demás y del que sólo consigue descollar la Silleta del Padul, totalmente nevada. Más hacia el suroeste sobresale, totalmente blanca la Sierra de Tejeda con la mole de la Maroma.

Termino la ascensión y me doy cuenta de que estoy junto a los campos de fútbol, en uno de los extremos del llano. Aquí arranca otro carril que en dirección este y suave bajada se dirige hacia Jesús del Valle. Estoy recorriendo un largo espigón que separa las cuencas de dos de los ríos granadinos: a mi izquierda el Darro, a mi derecha el Genil. Aparece un desvío a derechas que va paralelo a un antiguo muro de piedra, lo sigo para tras unos pasos sortearlo y adentrarme por un estrecho sendero con tupida vegetación a ambos lados que me deja empapados los pantalones.

Es un corto recorrido en semicírculo que tras acercarme hasta un mirador natural por encima de la población de Cenes me devuelve al carril que abandoné unos centenares de metros antes. Este mirador es excelente atalaya para contemplar Sierra Nevada por las tardes, cuando el sol ya está declinando, lo que le aporta unos tonos rojizos muy singulares. Sigo en suave bajada hasta llegar a una bifurcación, donde desecho tanto mi izquierda (de bajada hacia Jesús del Valle), como derecha (bajada a Cenes) para proseguir por el carril del centro que parece recorrer las cimas de la sucesión de redondeadas colinas que se prolongan hacia el noreste. A mi izquierda una curiosa construcción en alto (Los Arquillos) para dar continuidad a una acequia.

Seguir la pista con sus subidas y bajadas ya que se acopla al terreno intentando ir por las cimas de las colinas en dirección noreste. Al fondo y a la izquierda descubro Huétor Santillán a los pies del puente de la autovía y detrás la también nevada Sierra de Víznar. En este tramo espanto a una auténtica piara de jabalíes (seis u ocho) que apenas consigo captar con el teleobjetivo, desapareciendo enseguida.

Cuando llego a una nueva bifurcación ya por encima de la población de Dúdar y con éste a la vista, decido volver. Regreso sobre mis pasos para tras un par de centenares de metros adentrarme por un carril que rodeando un aprisco ganadero con perro ladrador y con cancela abierta, divisé anteriormente desde arriba. El sol ha ganado altura y con ella temperatura, el suelo que hasta ahora, aunque muy empapado, estaba duro va ablandándose y el barro gana protagonismo.

Éste carril mucho más cómodo que el transitado a la ida, ya que no afronta apenas desniveles, discurre cerca del fondo del barranco por el que se desliza el arroyo Belén, entre grandes encinas de las que algunas todavía ofrecen su fruto. Enseguida llego a unas construcciones de las que sólo está bien conservada la Ermita del Cristo de Almecí (perteneciente a Dúdar), hoy cerrada se deja ver a través de un cristal en la puerta. Pequeña construcción perfectamente encalada y cuidada hasta la que a primeros de noviembre se hace romería.

Más adelante otro gran conjunto de construcciones entre las que destaca el Cortijo Belén (año 1882) cuya fachada orientada hacia el este hoy animaba a disfrutar la grata temperatura sentado en su amplia terraza delantera. Junto a él, además de algunos edificios en ruinas, otras casas que parecen tener uso veraniego. No encontraré más construcciones hasta llegar al complejo (totalmente en ruinas) de Jesús del Valle, asentado junto al río Darro que hoy presume de caudal.

Sigo junto al río atravesando algunas parcelas de olivos hasta encontrar un minúsculo puentecillo del que arranca un estrecho sendero que trepa loma arriba. Difícil ascensión ya que al fuerte desnivel se suma la tierra embarrada por lo que me cuesta conseguir la cota por la que discurre la vereda que paralela al río, recorre a media loma toda la Dehesa del Generalife. Recorrido totalmente llano desde donde se domina todo el valle y las construcciones que ocupan el fondo, junto a la carretera. Es un sendero que discurre junto al trazado de la acequia Real, por lo que muestra varias bocaminas.

Más adelante quedo enfrentado a la Abadía del Sacromonte y la larga sucesión de casas y cuevas que como un rosario ocupa todo el recorrido por encima de la carretera, ya que la parte baja, casi en su totalidad, pertenece al colegio del Ave María (casa madre). Desde una de las curvas, con el Albaicín ya a la vista no me puedo reprimir el parar unos minutos para disfrutar de la estampa en que la alternancia de blancas casas con espacios verdes y espigados cipreses, componen la fisonomía típica del barrio.

Enseguida llego al rehabilitado Mirador de la Silla del Moro, hoy cerrado, desde donde se domina las techumbres de buena parte de los edificios de la Alhambra por estar en una ubicación más alta. Sólo me queda bajar por la carretera de acceso hasta la barrera por encima de los aparcamientos para atravesando, esta vez en bajada, el bosque de la Alhambra reincorporarme al trajín de la ciudad. Pero antes, todavía me demoro unos minutos en la exposición que en la zona alta del paseo central hay colocada.

Se trata de una excelente colección de fotografías, en gran formato, titulada Tesoros Naturales del Mundo, donde se recogen imágenes de bienes, sitios, territorios o paisajes con valor excepcional por lo que han sido calificados como Patrimonio de la Unesco. Que el comisario sea Joaquín Araujo es ya de por sí un marchamo de belleza y calidad. Sin duda un goloso postre a la caminata de hoy.



Recordatorio: en nuestras salidas al campo sólo debemos dejar nuestras pisadas, todo lo demás: impresiones, fotos y residuos (orgánicos e inorgánicos), deben regresar con nosotros.